EL NUEVO PACTO REVELADO

ESTE ES UN FRAGMENTO DEL CAPITULO 9 DEL LIBRO “EL NUEVO PACTO REVELADO” ESCRITO POR DAVID WILKERSON.

SI QUIERES PUEDES BAJARTE EL CAPITULO ENTERO EN FORMATO WORD.

EL NUEVO PACTO DESTRUYE LAS FORTALEZAS SATANICAS.doc

35_Pastor-David-Wilkerson.gif

UNA CARTA

Nuestro ministerio observa el cumplimiento de la profecía de Miqueas en muchas de las cartas que recibimos. Una mujer nos escribió lo siguiente: «Hermano David, mi iglesia crece numéricamente pero está muriéndose espiritualmente. Nuestro pastor predicó alguna vez mensajes ungidos con el poder y la autoridad del Espíritu Santo. Sin embargo, quedó de alguna forma atrapado en un nuevo evangelio contemporáneo que incluye ahora representaciones dramáticas y sermoncillos de esos, cortos e inofensivos. Regresó de uno de esos congresos todo cambiado. Desde entonces, la meta en nuestra iglesia ha sido no ofender a los visitantes que cruzan por nuestras puertas. «Nuestro pastor ya nunca menciona la palabra “pecado” desde el púlpito. En vez de eso, lee un mensaje de quince minutos que no es otra cosa que un evangelio superficial y muy ligero que recibió en el congreso al que asistió. Ahora participamos en un servicio de una hora que está muerto y seco. Todo el poder se fue. Estoy convencida de que debo irme de aquí porque muero de hambre. Pero, ¿a dónde voy? La mayoría de los lugares que he visitado están igual de muertos o solo se dedican a entretener a la gente».

UNA LLAMADA

Recibí una llamada de alguien que me contó una perturbadora historia acerca de un pastor de una iglesia contemporánea muy grande. Durante una reunión de adoración, el grupo de alabanza entonó una secuencia de cantos relacionados a la sangre de Cristo. Mientras el pastor escuchaba sentado, su cara se enrojeció. Luego del servicio, llamó al grupo de alabanza a su oficina y explotó en cólera, gritando:
«Si vuelvo a escuchar un canto sobre la sangre otra vez, los despediré en ese mismo momento. Los que visitan esta iglesia no entienden qué es lo que significa la sangre, así que no vamos a ofenderlos al cantar acerca de ella».

Estos dos reportes reflejan la profecía de Miqueas respecto a nuestros días: Hay una gran hambruna en la tierra. Sin embargo, a pesar de que estas multitudes están corriendo por todas partes en busca de comida espiritual, quienes verdaderamente anhelan la palabra de Dios son solo un remanente véase Miqueas 7:14, 18), Esto es tan cierto hoy como lo fue para el antiguo Israel. Pocos cristianos hoy día realmente están hambrientos de escuchar la palabra inmaculada del Señor. En vez de ello, la mayoría se engorda con las manzanas de Sodoma, alimentándose de la paja de evangelios pervertidos.

Mi corazón se apaga por cada persona que ha sido engañada por los avivamientos sin espíritu o por un evangelio moderno sin sangre ni poder. Trágicamente, un día todas estas multitudes estarán delante del trono del juicio de Dios sin preparación alguna. Nunca han sido confrontadas con su pecado o escuchado una palabra convincente de verdad que produzca en ellos el carácter de Cristo. No se les ha dado nada sobre lo cual construir su casa espiritual, excepto madera, paja y rastrojo. Cuando sean llamados delante de la presencia de Jesús, todo lo que han construido sobre ese fundamento será consumido. Qué momento tan horrible será para ellos. Algunos pastores se ofenden profundamente cuando hablo de iglesias sin compromiso y de pastores que vuelven atrás. Sin embargo, creo que ningún ministro piadoso se ofendería por esta causa si él está predicando con la unción del Espíritu Santo. Quienes buscan a Dios y comparten la carga del Señor en la verdadera iglesia de Cristo tienen que estar de acuerdo conmigo: Solo hay un remanente que sigue aferrado a la predicación y principios bíblicos.

SATISFACCION

aaalumnosoloGal 4:15 ¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais?

Los Gálatas eran tan humanos y tan cristianos como podemos ser nosotros hoy en día y quizás a través de este solo versículo quede expuesto el origen de muchas de las consecuencias que luego tuvieron que padecer.

No tenemos que esforzarnos demasiado para reconocer que en los comienzos de cualquier cosa que hacemos el nivel de satisfacción está muy por encima que aquel que, con el paso del tiempo, experimentamos. Sean cuales fueren las razones, la tendencia es mirar con un sesgo de menosprecio a aquello que alguna vez tuvimos por valioso.

Seguramente es parte de nuestro comportamiento humano y el ser cristianos, aparentemente, no nos exime de sucumbir en aquello que Pablo no dice pero si da por sobreentendido: LA INSATISFACCIÓN.

Es evidente que la satisfacción o insatisfacción no tienen relación con Dios. Dios, el centro de nuestra fe y en quien creemos aún sin haberle visto no nos decepcionará jamás.

Por lo cual debemos pensar entonces que la insatisfacción viene por otras causas en las cuales Dios no tiene absolutamente nada que ver. Ahí es donde debemos poner el foco y examinar nuestras vidas.

¿POR QUÉ PODEMOS SENTIRNOS INSATISFECHOS?

Por todo esto enumero aquí solo algunas de las razones por las que, desde mi punto de vista, podemos sentirnos de esta manera:

La manera en la que puedo (o no) ejercer mi ministerio.
Las actividades rutinarias.
La religiosidad.
La forma de culto en mi iglesia local.
Las relaciones personales.
Las decepciones acumuladas.
La soledad en el ministerio.
La falta de responsabilidad en los demás.
La falta de visión (profética) detrás de todo lo que hacemos.
Los objetivos impuestos que generalmente son inalcanzables.
La falta de claridad en los objetivos.
El orgullo personal que me hace ver a los demás como en inferioridad.

Etc, etc, etc.

Pero para cerrar el concepto.
Si el problema no es nuestra relación con Dios (deberíamos examinarla), entonces el problema es con nosotros y con nuestra forma de vida en Cristo.

Debo saber que la insatisfacción nace y muere en mi mismo y que ella puede llevarme a terminar en la carne.

Yo no he escrito esto para que a partir de hoy nos determinemos a nunca mas estar insatisfechos ¡NO!.

Lo que si quiero dejarte (y dejarme) es una especie de recordatorio, un llamado de atención, para que seamos sabios y decidamos vivir una vida en Cristo normal. Y para ello no tenemos que llamar la atención de Dios con grandes emprendimientos que mas tarde nos dejarán por el piso.

Termino con la otra parte del versículo:

“Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.”

Dios no nos está pidiendo los ojos, ni nada de eso, el solo pide lo que dice en Miqueas 6:8 (harías bien en leerlo) y que te goces en El y solamente en EL.

Creo que Dios está esperando ver un pueblo sincero que no necesite de fuentes externas de satisfacción, PORQUE EL ES NUESTRA SATISFACCIÓN.

Gustavo Furnier

CUANDO EL CLAMOR SE VUELVE EN CONTRA

No se si llegamos a tener plena consciencia de lo que sucede cuando clamamos a Dios por una nación en crisis.
Como creador y soberano Dios se reserva el derecho de actuar conforme a su perfecta voluntad.

Leyendo al profeta Habacuc encuentro que el estaba clamando a Dios porque era agobiante el estado de su nación a causa de las iniquidades:

¿Hasta cuando clamaré y no oirás?
¿Hasta cuando tendré que continuar viendo estas cosas?
Destrucción, violencia, corrupción, injusticias, llenan la tierra y a mi me llenan de indignación, decía, entre otras cosas, el profeta.

Esto me llevó a revisar nuestras oraciones y reconocer que cuando clamamos a Dios por lo que ocurre en nuestra tierra muchas veces esperamos que la respuesta sea: “Yo lo resolveré”, cuando en realidad lo que nos toca es esperar a que El haga lo que desee hacer.

¿Le estaremos dando a Dios un indicio de lo que tiene que hacer o esperaremos a que El se manifieste a su manera?.

Por supuesto que Dios respondió a Habacuc diciéndole que iba movilizar a Babilonia y que ellos vendrían sobre Judá para destruirlos.

Si Dios hiciera eso hoy con nuestra nación diríamos, ¡Señor, estoy clamando por mi nación y en vez de salvarla permites que la destruyan!

Entiendo que muchas veces hemos orado asegurando los resultados. Pero no es así, o no debería ser así.

Pensemos:
¿Si una parte de la iglesia ha estado clamando a Dios por su nación y El derrumbe económico es la respuesta a ese clamor?
¿Si una parte de la iglesia ha estado clamando por su nación y Dios permite que el peor de los candidatos acceda a la presidencia?
¿Si clamamos por nuestra nación y Dios permite que ésta entre en guerra con otra?

¿No será que Dios actúa de maneras que no podremos entender a menos que tomemos una postura de siervo esperando ver su manifestación?

Volvamos a la historia, Habacuc, no se quedó allí sino que se levantó en queja ante Dios diciendo: ¿Quieres utilizar a un pueblo impío para ajusticiar a uno mas justo que el?

Realmente no es sencillo comprender los modos de obrar de Dios. Aprendamos un poco mas de Habacuc:

En el capítulo 2 Habacuc comienza por determinar la actitud que tendrá ante tal incompresión, y dice: estaré en alerta, pondré mi pié firme sobre mi fortaleza y velaré a la espera de que Dios responda tocante a mi queja.

La actitud de un verdadero siervo del Señor es la que manifiesta el profeta. En otras palabras, el dice: no comprendo lo que vas a hacer pero esperaré en alerta, firme en ti Señor y velando para ver lo que dirás.

Hermanos de todas las naciones, sabemos que los tiempos que estamos atravesando son decisivos para la humanidad, y ya no se trata de si mañana vacas en los corrales, ovejas en las majadas o dinero en los bolsillos, se trata de saber si vamos a proclamar que Dios es nuestro Señor y que es el nuestra salvación a pesar de todo lo que permita que suceda.

Iglesia, sabemos que cielos y tierras pasarán y mas pronto de lo que pensamos, pero está escrito que su Palabra no pasará.

Continúa levantando clamor pero no te adelantes a las respuestas, quizás cuando Dios responda con hechos no se parezca en nada a la respuesta que esperabas, pero el oye el clamor de su pueblo y de seguro que responde, recuerda que cuando proclamemos paz y seguridad vendrá hambre y destrucción, esto también es para nosotros.

Dios oyó el clamor de Israel cuando estaba en Egipto y oirá el clamor de su iglesia en el día presente, no te asustes de lo que sobrevendrá sobre el mundo en los próximos meses.
Quizás sientas que tu clamor se te vuelve en contra, pero no dejes de clamar, porque Dios sigue teniendo el control de la situación.

Habacuc 3:2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.
Habacuc 3:16 Oí, y se conmovieron mis entrañas; A la voz temblaron mis labios; Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí;

Gustavo Furnier

En medio del Dolor

¿Le ha sucedido alguna vez atravesar un momento bien difícil siendo un fiel cristiano?
(Si piensa que eso de “fiel” es el Señor quien lo dirá y no nosotros pensamos igual), pero solo quiero resaltar la idea, volvamos a la pregunta:
¿Le ha sucedido alguna vez atravesar un momento bien dificil siendo un fiel cristiano?No existe cristiano sobre la faz de la tierra que no haya tenido que atravesar tiempos difíciles.
Esos momentos donde generalmente dejamos de hablar de la fe a los demás y debemos evidenciar las pruebas de esa fe a nosotros mismos.

Quiero ser sincero, por estos momentos yo estoy atravesando un tiempo difícil y reflexionando acerca de esto me he dado cuenta de que tan poco preparados estamos los cristianos para atravesar estas situaciones en plena victoria espiritual a pesar de que tenemos un Señor que, según dice del profeta Isaías, fue experimentado en quebrantos.

Ante estas situaciones he considerado que existen todo tipo de reacciones y algunas de ellas suelen ser de las mas llamativas.

Muchas veces experimentamos un escapismo que perdura hasta que la situación pasa y todo se acabó.  Otras veces resistimos mas de lo que podemos, pero de una manera u otra está siempre la expectativa de que todo pase al fin.

¿Pero que sucede mientras tanto?

¿Podremos acaso experimentar la paz que experimentó Jesús cuando estaba en la barca en medio de la tormenta?  O ¿Debemos sufrir esperando el final?.

Ya sea que termine o que continúe la situación ¿Podemos estar seguros de que todo está en las manos de Dios y que el conoce todas las cosas? o ¿Seguiremos esperando que todo pase?

Por cierto que esa es la parte mas difícil.  Confiar, creer y esperar.Recordemos esta historia, Elías estaba viviendo sus últimas horas en este mundo, (Dios le había manifestado que un torbellino lo arrebataría), cuando le dió a Eliséo la posibilidad de que pidiera algo que pudiera hacer por el de seguro que Elías no esperaba esa petición, Elías quedó sorprendido, Eliseo pidió: “dame una doble porción de tu espíritu”, a lo que Elías le respondió: “cosa difícil has pedido”.

Puede ser que Elías supiera cuan difícil era darle a Elíseo lo que le pedía pero pensemos también cuan difícil era brindarle algo espiritual a su discípulo cuando estaba pasando este momento de crisis.

A todos los cristianos nos sucede, y mucho mas aún a lo que nos toca vivir estos tiempos.
Piense:  Cuán difícil es continuar ministrando en medio del dolor, en medio de la crisis, en medio del desconcierto.  Cuán dificil es seguir predicando cuando las cosas no nos están saliendo bien.

Debemos reconocer que no estamos preparados adecuadamente para enfrentar tiempos de quebranto, tiempos de dolor, tiempos de angustias. Debemos reconocer que nos han hablado mas de cómo disfrutar de los éxitos que de cómo pararnos y enfrentar las pruebas.  Debemos reconocer que quizás también huiríamos en vez de estar a los pies de la cruz.

Mientras los cristianos que nos precedieron daban sus vidas entonando himnos al Señor, hoy ¿Nos enojaremos con Dios cuando nos toque vivir tiempos cruentos?

¿Pensaremos como Job o como su esposa?

Hermanos, y amigos, si bien no se como terminará la historia, quisiera estar cerca en medio del dolor, no quiero esperar a la conclusión de los hechos para gritar Gloria a Dios, (por supuesto que lo haré), sino quiero hoy evidenciar la gloria de Dios.

Esteban recibía las piedras y su rostro resplandecía mas y mas, era como de un ángel del Señor, y eso es lo que le pido a mi Rey, hazme brillar en medio de la adversidad, manifiéstate Señor en medio de los tiempos, aviva tu obra, dala a conocer, acuérdate de la misericordia en medio de la ira. ¡Gracias Señor! Porque te vales de todo esto para templar nuestras vidas.

Gustavo Furnier

La salvación es de Jehová

A esta altura del año quienes hayan seguido este blog o bien su gemelo (http://g5m.blogspirit.com y http://almenoscambiemosalgo.wordpress.com) se habrán dado cuenta de que el libro de devocionales “De día en día” ya forma parte de mis preferidos. Realmente William MacDonald ha logrado captar mi atención con cada una de sus reflexiones y me han dejado cautivado por horas sus breves pero profundas percepciones de la realidad del cristiano de este siglo.  Hoy comparto con ustedes, (siempre con el temor de cansarles, espero que no), otra de sus reflexiones.

La salvación es de Jehová (Jonás 2:9)

A todos nos es familiar el celoso “ganador de almas” que va de un lado a otro, “pescando” a personas, guiándolas por medio de una fórmula de salvación, e insistiéndoles de tal modo que estas
hacen una pequeña oración y profesión de fe con tal de quitarse al pesado de encima. Éste añade otro convertido a su lista y alza la vista buscando más cabezas que contar. ¿Así se evangeliza?

Debemos admitir que no. Eso más bien es acoso religioso y proceder ilícito, y como cualquiera otra cosa hecha según las fuerzas de la carne, hace más mal que bien.

John Stott tenía razón al escribir: “Cristo tiene las llaves. Es El quien abre las puertas. Entonces, no forcemos bruscamente las puertas que aún están cerradas. Hemos de esperar que El nos las abra. La causa de Cristo es continuamente perjudicada a causa del testimonio brusco o irrespetuoso. Sin duda, tenemos que hacer lo posible para ganar a nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo para Cristo. Pero a veces corremos demasiado y nos adelantamos a Dios. ¡Paciencia! Ora con fervor y ama mucho, y permanece en continua expectación para aprovechar toda oportunidad que se te presente para testificar“.

Aunque podamos no estar de acuerdo con mucha de la doctrina de Dietrich Bonhoeffer, haremos bien en tomar en serio estas palabras suyas: “La palabra de salvación tiene sus límites. No hay poder ni derecho para forzársela a otros… Todo intento de imponer el Evangelio por la fuerza, de perseguir a la gente y proselitizaria, de usar nuestros propios recursos para apañar la salvación de otras personas, es tanto inútil como peligroso…Tan sólo obtendremos la rabia ciega de corazones duros y entenebrecidos, y todo será inútil y dañino. Nuestra facilidad traficando la palabra de gracia barata aburre y disgusta al mundo de tal modo que, al final, se vuelve contra aquellos que intentan forzar algo no deseado“.
La verdadera conversión es una obra del Espíritu Santo, No es de “voluntad de varón“, en el sentido de que el hombre no la puede producir por su propio esfuerzo, por muy buena intención que tenga. Cuando se le presiona a alguien para que profese a Cristo sin tener el pleno consentimiento de su voluntad, la persona se desilusiona e insensibiliza, convirtiéndose en muchos casos en enemigo de la Cruz de Cristo.
Cuando el Espíritu Santo nos usa para la salvación de otra persona, participamos de una de las mayores experiencias de la vida. Pero resulta en algo estrafalario y grotesco cuando intentamos hacerlo en nuestras propias fuerzas.